5 cosas que debes mirar antes de pasar la ITV para evitar un susto

¿Vas a pasar la ITV? Repasamos los 5 puntos que debes revisar antes: neumáticos, frenos, amortiguadores, gases y luces para evitar sorpresas.

Pablo Mañero

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Pablo Mañero

5 cosas que debes mirar antes de pasar la ITV para evitar un susto

Pasar la ITV no debería convertirse en una lotería. Antes de llevar el coche a la estación de inspección, hay una serie de elementos que conviene revisar para detectar posibles problemas y evitar que un fallo sencillo termine en una segunda visita.

La inspección técnica comprueba diferentes sistemas relacionados con la seguridad y las emisiones del vehículo. Neumáticos, frenos, suspensión, alumbrado y gases contaminantes forman parte de los elementos que pueden determinar el resultado de la inspección. El propio Ministerio de Industria establece los procedimientos que deben seguir las estaciones ITV.

Para quien tiene un compacto deportivo o está pensando en comprar uno de segunda mano, esta revisión previa cobra todavía más importancia. Un coche con más prestaciones suele llevar neumáticos de mayor tamaño, suspensiones más firmes o modificaciones que pueden requerir una atención especial.

1. Neumáticos: el primer elemento que debes revisar

Los neumáticos son uno de los puntos más fáciles de comprobar antes de acudir a la ITV y también uno de los más importantes desde el punto de vista de la seguridad.

El Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV establece que los neumáticos deben estar homologados y tener las dimensiones, características y configuración previstas para el vehículo. En los turismos, además, la profundidad mínima legal de las ranuras principales es de 1,6 mm.

Pero no basta con comprobar el dibujo. Antes de la inspección conviene revisar:

  • Desgaste irregular de la banda de rodadura.
  • Grietas o deformaciones.
  • Golpes en los flancos.
  • Presión de los cuatro neumáticos.
  • Estado de la rueda de repuesto, si el vehículo dispone de ella.
  • Que las dimensiones y los índices de carga y velocidad sean compatibles con la homologación.

En un compacto deportivo merece especial atención el desgaste irregular. Una alineación incorrecta puede provocar que el neumático se desgaste mucho más por el interior que por el exterior, algo que puede pasar desapercibido a simple vista.

Si estás comprando un deportivo usado, comprobar los neumáticos también puede aportar pistas sobre el estado del vehículo. Un desgaste anormal podría apuntar a problemas de alineación, suspensión o dirección.

2. Amortiguadores y suspensión: mucho más que mirar si pierden aceite

Los amortiguadores tienen una función fundamental para mantener el contacto de las ruedas con el asfalto. Por eso la ITV presta atención al conjunto de la suspensión.

El Manual de Procedimiento contempla la comprobación del estado y fijación de elementos como muelles, amortiguadores, barras estabilizadoras, brazos, rótulas y diferentes articulaciones. También se buscan holguras, deformaciones, daños, corrosión, desgaste excesivo o fugas de aceite.

Antes de acudir a la ITV puedes realizar algunas comprobaciones básicas.

Mira si existen fugas visibles en los amortiguadores y observa si el coche queda con una altura diferente en alguno de sus lados. También conviene prestar atención a ruidos metálicos, golpes secos al pasar por badenes o una sensación de flotación excesiva al circular.

Eso sí, una revisión doméstica no sustituye al diagnóstico de un mecánico. Si hay dudas sobre la suspensión, lo recomendable es llevar el coche a un taller antes de la inspección.

En un compacto deportivo, además, hay que prestar atención a las modificaciones. Cambiar muelles, suspensión o determinados componentes puede tener implicaciones desde el punto de vista de la homologación y las reformas del vehículo.

3. Frenos: comprueba su estado antes de que lo haga la ITV

El sistema de frenado es otro de los grandes protagonistas de la inspección. No solo se revisa visualmente: las estaciones disponen de equipos específicos para comprobar el funcionamiento del sistema.

Antes de pasar la ITV, fíjate en síntomas como vibraciones al frenar, desviaciones hacia un lado, ruidos metálicos o un pedal con un tacto extraño.

También merece la pena comprobar visualmente el estado de discos y pastillas cuando sea posible. Si el disco presenta un desgaste muy acusado o las pastillas están cerca de su límite, es mejor solucionarlo antes de acudir a la estación.

En un vehículo deportivo esta revisión adquiere todavía más importancia. Los coches con mayor potencia pueden utilizar sistemas de frenado de mayores dimensiones y estar sometidos a un uso más exigente.

Si existe cualquier duda, un mecánico puede comprobar el sistema completo y medir el desgaste de los componentes.

4. Gases y emisiones: un problema especialmente habitual en coches antiguos

Las emisiones contaminantes son otro de los aspectos que se controlan durante la ITV. La normativa establece controles específicos en función del tipo de vehículo y de su sistema de propulsión, y el diagnóstico a bordo también forma parte de los procedimientos contemplados para determinados vehículos.

En un coche de gasolina o diésel, un sistema de escape en mal estado, problemas de combustión o determinadas averías del sistema anticontaminación pueden provocar que los valores medidos no sean los adecuados.

Hay algunas señales que deberían hacer saltar las alarmas antes de acudir a la inspección:

  • Testigo de avería del motor encendido.
  • Humo anormal por el escape.
  • Ralentí inestable.
  • Aumento repentino del consumo.
  • Pérdida de potencia.
  • Olor extraño procedente del escape.

Si aparece alguno de estos síntomas, acudir directamente a la ITV no suele ser la mejor estrategia. Primero conviene pasar por un taller para averiguar el origen del problema.

Tampoco tiene sentido intentar "limpiar" el coche conduciendo de manera agresiva justo antes de la inspección como sustituto de una reparación. Si existe una avería real, el problema seguirá estando ahí.

5. Luces, matrícula, limpiaparabrisas y elementos básicos

El quinto punto reúne varios elementos sencillos que muchas veces se pasan por alto.

La ITV comprueba el sistema de alumbrado y señalización, por lo que conviene verificar que funcionan correctamente los faros, intermitentes, luces de posición, freno, marcha atrás y antiniebla cuando corresponda.

También hay otros elementos que merece la pena revisar:

  • Limpiaparabrisas y escobillas.
  • Lavaparabrisas y nivel del líquido.
  • Claxon.
  • Matrícula correctamente colocada y legible.
  • Retrovisores.
  • Cinturones de seguridad.
  • Testigos de advertencia del cuadro de instrumentos.

Algunos defectos pueden ser leves y no impedir que el vehículo obtenga un resultado favorable. La DGT explica que un vehículo puede superar la inspección con defectos leves, aunque estos deben repararse.

La situación cambia cuando aparece un defecto grave. En ese caso, el resultado es desfavorable y el vehículo queda limitado, con carácter general, a desplazarse para su reparación y posterior inspección.

Si se detecta un defecto muy grave, el resultado puede ser negativo y el vehículo no podrá circular por las vías públicas, debiendo trasladarse mediante una grúa.

Conclusión: cinco comprobaciones que pueden ahorrarte una segunda visita

Antes de pasar ITV, dedicar unos minutos a revisar neumáticos, amortiguadores, frenos, gases y alumbrado puede evitar sorpresas desagradables.

No se trata de buscar trucos para superar la inspección, sino de detectar con antelación posibles problemas de mantenimiento. Si aparece cualquier duda, especialmente en un compacto deportivo o en un coche usado con un historial desconocido, acudir a un mecánico es la opción más recomendable.

La ITV es una fotografía del estado técnico del vehículo en un momento concreto. El verdadero objetivo debería ser mantener el coche en buenas condiciones durante todo el año.

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