Honda, Nissan y Mitsubishi ya juegan en el mismo equipo

Honda, Nissan y Mitsubishi hacen oficial su alianza tecnológica. Descubre qué desarrollarán juntos y por qué esta decisión puede cambiar la industria del automóvil.

Sergio Durà

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Sergio Durà

Honda, Nissan y Mitsubishi ya juegan en el mismo equipo

Hace apenas unos años parecía impensable que tres de los fabricantes más importantes de Japón decidieran unir fuerzas para desarrollar la tecnología de sus futuros coches. Sin embargo, la alianza Honda Nissan Mitsubishi ya es oficial y representa mucho más que un simple acuerdo entre marcas.

La industria del automóvil vive una transformación sin precedentes. Los motores de combustión han dejado de ser el principal campo de batalla. Ahora el éxito depende del software, de la inteligencia artificial, de la electrónica y de la capacidad para desarrollar vehículos eléctricos cada vez más avanzados. En ese escenario, incluso gigantes como Honda, Nissan y Mitsubishi han llegado a la misma conclusión: competir por separado resulta cada vez más difícil.

La noticia no supone una fusión empresarial, pero sí confirma un cambio de estrategia que puede marcar el rumbo del sector durante la próxima década.

La alianza Honda Nissan Mitsubishi nace para afrontar un nuevo desafío

Durante meses se habló de una posible fusión entre Honda y Nissan. Aquellas negociaciones terminaron sin acuerdo después de que Honda propusiera integrar a Nissan como filial, una fórmula que el fabricante de Yokohama rechazó.

Lejos de romper cualquier posibilidad de colaboración, ambas compañías han encontrado un camino alternativo al que también se ha sumado Mitsubishi Motors.

Cada una mantendrá su identidad, sus modelos y su estrategia comercial. Lo que compartirán será el desarrollo de las tecnologías que definirán el automóvil del futuro.

No es una unión para fabricar el mismo coche. Es una alianza para construir la base tecnológica sobre la que se desarrollarán los próximos vehículos de las tres marcas.

El motor ya no es lo más importante

Durante décadas, los fabricantes competían por ofrecer el motor más eficiente, el diésel más fiable o el mejor comportamiento dinámico.

Hoy la situación es completamente distinta.

Un automóvil moderno incorpora millones de líneas de código, decenas de centralitas electrónicas y sistemas capaces de actualizarse a distancia como si se tratara de un teléfono móvil.

La diferencia entre un coche y otro ya no depende únicamente de la mecánica.

También importa:

  • el sistema operativo;
  • la gestión electrónica;
  • la conectividad;
  • la conducción asistida;
  • la integración de inteligencia artificial;
  • las futuras funciones que podrán activarse mediante software.

Desarrollar todo ese ecosistema requiere inversiones de miles de millones de euros.

Qué desarrollarán conjuntamente

La colaboración tecnológica se centrará principalmente en cinco áreas.

Arquitecturas electrónicas

Los tres fabricantes trabajarán sobre plataformas comunes que servirán como base para futuros modelos.

Software

El desarrollo conjunto permitirá reducir costes y acelerar la llegada de nuevas funciones digitales.

Vehículos eléctricos

Compartirán conocimientos y recursos para evolucionar sus futuras gamas eléctricas.

Sistemas de ayuda a la conducción

Los asistentes de conducción y la seguridad activa también forman parte del acuerdo.

Conectividad

El vehículo conectado será uno de los grandes protagonistas de esta colaboración.

La presión china está cambiando las reglas del juego

La verdadera razón de esta alianza no está en Japón.

Está en China.

Fabricantes como BYD, Geely, SAIC, Chery o Xiaomi han demostrado que pueden desarrollar vehículos eléctricos altamente competitivos en muy poco tiempo.

Su ventaja no reside únicamente en las baterías.

También controlan buena parte del software, la electrónica y numerosos componentes estratégicos.

Mientras tanto, muchos fabricantes tradicionales deben invertir enormes cantidades para mantener el ritmo tecnológico.

La consecuencia es evidente: compartir recursos se ha convertido en una necesidad.

Nissan necesitaba un socio tecnológico

La situación de Nissan explica buena parte del acuerdo.

El fabricante japonés atraviesa uno de los procesos de reorganización más importantes de su historia reciente.

Reducir costes, simplificar el desarrollo de nuevos modelos y acelerar la electrificación son prioridades absolutas.

Trabajar junto a Honda permitirá repartir inversiones que, de otro modo, serían mucho más difíciles de asumir.

Mitsubishi también obtiene una ventaja evidente al acceder a tecnologías que difícilmente podría desarrollar en solitario.

No será la última gran alianza

Lo ocurrido entre Honda, Nissan y Mitsubishi probablemente sea solo el principio.

La industria del automóvil se dirige hacia un escenario donde cada vez habrá menos desarrollos completamente independientes.

Las plataformas comunes, el software compartido y las alianzas tecnológicas serán habituales incluso entre fabricantes que tradicionalmente competían entre sí.

La electrificación está obligando a replantear un modelo de negocio que llevaba funcionando prácticamente igual durante más de un siglo.

LA OPINION DE AUTOVERSO

La alianza Honda Nissan Mitsubishi no supone la desaparición de ninguna marca ni la creación de un nuevo gigante automovilístico. Lo realmente importante es el mensaje que envía al mercado.

Cuando tres fabricantes históricos deciden compartir el desarrollo de la tecnología que utilizarán sus futuros coches, significa que la competencia ya no se libra únicamente entre marcas tradicionales.

El verdadero rival está en la velocidad con la que evoluciona la industria y en la capacidad de responder a fabricantes que han convertido el software en su principal ventaja competitiva.

La próxima gran batalla del automóvil no se decidirá únicamente bajo el capó. Se decidirá dentro del ordenador que controla el coche. Y Honda, Nissan y Mitsubishi ya han decidido afrontarla juntas.

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