La desaparición de Saab: historia del fin de una marca mítica
Descubre las causas de la desaparición de Saab, cómo pasó de fabricar aviones a coches únicos y por qué acabó desapareciendo tras su etapa con General Motors.

Autor
Pablo Mañero

La desaparición de Saab sigue siendo uno de los episodios más tristes de la historia reciente del automóvil. Pocas marcas lograron desarrollar una identidad tan marcada como la firma sueca, capaz de combinar tecnología aeronáutica, motores turbo adelantados a su tiempo, un diseño inconfundible y una filosofía de ingeniería diferente a la del resto de fabricantes europeos.
Durante décadas, Saab fue el fabricante elegido por conductores que buscaban algo distinto a un BMW, un Audi o un Mercedes-Benz. Sus modelos destacaban por soluciones técnicas poco habituales, un elevado nivel de seguridad y una personalidad que todavía hoy despierta admiración entre los aficionados.

Sin embargo, una cadena de decisiones empresariales, problemas financieros y cambios de propiedad acabó llevando a la marca a un callejón sin salida. Este es el recorrido que explica cómo desapareció uno de los fabricantes más carismáticos del siglo XX.
Los orígenes de Saab: de fabricar aviones a construir automóviles

La historia de Saab comenzó en 1937 como Svenska Aeroplan Aktiebolaget, una empresa creada para fabricar aviones militares para Suecia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la reducción de la demanda de aeronaves llevó a la compañía a buscar nuevas líneas de negocio. Así nació el proyecto de desarrollar un automóvil que aplicara parte del conocimiento adquirido en la industria aeronáutica.
En 1949 llegó el Saab 92, un pequeño turismo con un diseño muy aerodinámico que ya mostraba algunas de las señas de identidad de la marca:
- Tracción delantera.
- Excelente comportamiento sobre nieve.
- Carrocería muy estudiada desde el punto de vista aerodinámico.
- Soluciones de seguridad poco habituales para la época.
Aquella filosofía acompañaría a Saab durante más de medio siglo.
Una marca diferente al resto
Mientras otros fabricantes apostaban por seguir las tendencias del mercado, Saab prefería desarrollar soluciones propias.
Era habitual encontrar en sus coches detalles como:
- Llave de contacto situada entre los asientos.
- Salpicaderos orientados hacia el conductor.
- Parabrisas muy envolventes.
- Asientos diseñados para largas distancias.
- Excelente visibilidad.
Muchos de estos elementos estaban inspirados directamente en la aviación.
Además, Saab fue uno de los fabricantes que más contribuyó a popularizar la sobrealimentación mediante turbocompresor en vehículos de producción.
La revolución del turbo

Si existe un elemento inseparable de la historia de Saab, ese es el motor turbo.
En una época en la que los motores atmosféricos dominaban el mercado, la marca sueca apostó por desarrollar propulsores turbo fiables para el uso diario.
Modelos como el Saab 99 Turbo o el posterior Saab 900 Turbo demostraron que era posible combinar buenas prestaciones con consumos razonables.
Aquella tecnología terminaría siendo adoptada por prácticamente toda la industria décadas después.
La llegada de General Motors cambió el rumbo de Saab
Uno de los momentos más importantes en la desaparición de Saab comenzó en 1989.
Ese año, General Motors adquirió el 50 % de la compañía.
En el año 2000, el grupo estadounidense compró el resto de las acciones y pasó a controlar completamente el fabricante sueco.
El objetivo era aprovechar el prestigio de Saab dentro del segmento premium y compartir plataformas y motores con otras marcas del grupo para reducir costes.

Sobre el papel parecía una estrategia lógica.
La realidad fue bastante diferente.
¿Qué ocurrió durante la etapa de General Motors?
Muchos aficionados consideran que Saab perdió parte de su personalidad bajo la gestión de General Motors.
La utilización de plataformas compartidas permitió reducir costes de desarrollo, pero también hizo que algunos modelos fueran percibidos como vehículos demasiado similares a otros productos del grupo.
El caso más conocido fue el Saab 9-2X, desarrollado sobre la base del Subaru Impreza mediante un acuerdo entre GM y Fuji Heavy Industries.

También hubo modelos derivados de plataformas utilizadas por Opel y Cadillac.
Aunque seguían conservando rasgos propios, muchos seguidores de la marca consideraban que el ADN de Saab comenzaba a diluirse.
El Saab 9-3 y el Saab 9-5 fueron sus últimos grandes representantes
Entre los modelos más exitosos de la última etapa destacan el Saab 9-3 y el Saab 9-5, conocidos habitualmente como Saab 93 y Saab 95 entre muchos aficionados.
Saab 9-3

El Saab 9-3 se convirtió en el modelo más vendido de la marca.
Destacaba por:
- Excelente estabilidad.
- Motores turbo gasolina muy elásticos.
- Versiones diésel desarrolladas junto a Fiat y posteriormente General Motors.
- Acabados de calidad.
- Elevado nivel de seguridad.
Su variante Aero continúa siendo muy apreciada por los entusiastas.
Saab 9-5

El Saab 9-5 representaba la berlina ejecutiva de la marca.
Competía directamente con:
- BMW Serie 5.
- Audi A6.
- Mercedes-Benz Clase E.
- Volvo S80.
Su segunda generación, presentada en 2009, fue probablemente uno de los mejores coches fabricados por Saab desde el punto de vista técnico y de diseño.
Lamentablemente llegó demasiado tarde.
El Saab 9000, uno de los grandes iconos
Otro modelo imprescindible para entender la historia de la marca es el Saab 9000.
Desarrollado junto con el Fiat Croma, el Lancia Thema y el Alfa Romeo 164 dentro del conocido proyecto Tipo Quattro, el 9000 consiguió diferenciarse claramente de sus hermanos italianos.
Su robustez, confort y motores turbo lo convirtieron en una referencia entre las berlinas europeas de finales de los años ochenta y principios de los noventa.

Todavía hoy mantiene una excelente reputación por su fiabilidad cuando recibe un mantenimiento adecuado.
La crisis financiera terminó por sentenciar a la marca
La crisis económica mundial de 2008 golpeó con fuerza a la industria del automóvil.
General Motors inició un profundo proceso de reestructuración y decidió desprenderse de varias marcas.
Entre ellas estaba Saab.

En 2010 la compañía fue vendida al fabricante holandés Spyker Cars.
El nuevo propietario intentó mantener viva la marca, pero la situación financiera era extremadamente delicada.
Los problemas de liquidez provocaron retrasos en los pagos a proveedores, interrupciones de la producción y una creciente pérdida de confianza.
En diciembre de 2011 Saab Automobile AB solicitó oficialmente la quiebra ante un tribunal sueco.
Ese momento marcó el final de la producción de automóviles bajo la histórica empresa.
¿Qué ocurrió después de la desaparición de Saab?
Tras la bancarrota, los activos fueron adquiridos por National Electric Vehicle Sweden (NEVS).

La intención inicial consistía en recuperar la producción utilizando plataformas de Saab para fabricar vehículos eléctricos.
Durante un breve periodo volvieron a ensamblarse algunas unidades del Saab 9-3.
Sin embargo, el proyecto nunca alcanzó el volumen esperado.
Además, la empresa Saab AB, dedicada al sector aeronáutico y de defensa, decidió no autorizar el uso del nombre Saab en los nuevos automóviles.
Desde ese momento desapareció definitivamente cualquier posibilidad de recuperar la marca tal y como había sido conocida durante décadas.
¿Por qué desapareció realmente Saab?
No existe una única causa.
La desaparición fue el resultado de varios factores acumulados.
Entre los principales destacan:
- Escasa rentabilidad.
- Volumen de ventas insuficiente.
- Elevados costes de desarrollo.
- Dependencia financiera de General Motors.
- Crisis económica mundial.
- Dificultad para competir con los fabricantes premium alemanes.
- Cambios constantes de estrategia empresarial.
Muchos analistas consideran que Saab nunca consiguió disponer de los recursos necesarios para desarrollar una gama competitiva sin renunciar a su personalidad.
¿Merece la pena comprar un Saab clásico hoy?
Para muchos aficionados, sí.
Modelos como el Saab 9-3 Aero, el Saab 900 Turbo, el Saab 9000 Aero o las últimas unidades del Saab 9-5 ofrecen una combinación muy difícil de encontrar en otros coches de su época.

Eso sí, conviene revisar cuidadosamente:
- Historial de mantenimiento.
- Estado del turbo.
- Electrónica.
- Disponibilidad de recambios específicos.
Aunque todavía existe una importante comunidad internacional de propietarios y especialistas, algunas piezas comienzan a ser más difíciles de localizar.
La opinión de Autoverso
La desaparición de Saab supuso la pérdida de una de las marcas con mayor personalidad de la industria del automóvil. Su capacidad para innovar, su enfoque centrado en el conductor y una identidad claramente influenciada por la aeronáutica la convirtieron en un fabricante diferente cuando el mercado tendía cada vez más a la estandarización.
Ni la entrada de General Motors, ni la posterior compra por Spyker, ni el intento de resurrección de NEVS lograron garantizar su continuidad. Aun así, el legado de modelos como el Saab 9-3, el Saab 9-5 o el Saab 9000 sigue muy vivo entre coleccionistas y aficionados. La desaparición de Saab no solo marcó el final de una marca; también simbolizó la pérdida de una forma distinta de entender el automóvil, donde la ingeniería y la personalidad pesaban tanto como las cifras de ventas.
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