La caída del automóvil: ¿estamos ante el fin de una era?

La caída del automóvil preocupa a los aficionados: precios altos, electrificación, ZBE, aranceles y coches chinos están cambiando para siempre el sector.

Pablo Mañero

Autor

Pablo Mañero

La caída del automóvil: ¿estamos ante el fin de una era?

Hay una sensación que se repite entre los aficionados al automóvil: la caída del automóvil parece imparable. Los coches son cada vez más caros, los motores de combustión pierden protagonismo, las ciudades restringen el acceso a determinados vehículos y buena parte de las novedades que llegan al mercado son SUV electrificados con cientos de kilos de tecnología.

Para quien se enamoró de los coches por un BMW de seis cilindros, un Honda atmosférico, un Volkswagen GTI o un deportivo ligero, el panorama actual puede resultar difícil de reconocer.

Pero hay que separar la nostalgia de los datos. El automóvil no está desapareciendo. De hecho, el mercado europeo ha comenzado 2026 con crecimiento. En el primer semestre, las matriculaciones de turismos nuevos en la Unión Europea aumentaron un 5,7 %. El problema está en otro sitio: el automóvil que conocíamos está cambiando a una velocidad enorme.

Y ahí es donde empieza el verdadero debate.

La caída del automóvil no significa que se vendan menos coches

campa-coche-españa

Las cifras actuales obligan a matizar el titular.

En España se matricularon 1.148.650 turismos en 2025, un 12,9 % más que en 2024 y por encima del millón de unidades por segundo año consecutivo. El mercado, por tanto, no está hundiéndose.

Lo que sí está cambiando radicalmente es qué coches se compran, cuánto cuestan y qué relación tenemos con ellos.

En Europa, gasolina y diésel representaron conjuntamente solo el 29,7 % de las matriculaciones durante el primer semestre de 2026, frente al 37,8 % un año antes. Los híbridos ya alcanzaron el 37,3 % y los eléctricos puros el 20,7 %.

El coche sigue ahí.

Lo que se está marchando es una determinada forma de entenderlo.

La inflación ha convertido el coche nuevo en un producto mucho más caro

bentley-continental-gt

Uno de los mayores problemas para el comprador es sencillo: comprar un coche cuesta mucho dinero.

Los fabricantes han incorporado más tecnología, sistemas de seguridad, pantallas, asistentes de conducción y electrificación. Todo ello tiene un coste.

A esto se han añadido años de inflación, problemas de suministro, incremento de costes industriales y una presión regulatoria cada vez mayor.

El resultado es que muchos modelos que hace una década se consideraban compactos asequibles ahora se venden en versiones mucho más equipadas y con precios considerablemente superiores.

El problema afecta especialmente a los jóvenes.

Para muchos conductores, comprar su primer coche nuevo se ha convertido en una operación difícil de asumir. El mercado de segunda mano adquiere así un papel cada vez más importante.

Y esto tiene una consecuencia curiosa: mientras los fabricantes presentan coches cada vez más sofisticados, una parte de los aficionados mira hacia atrás y descubre que los deportivos y compactos de los años 90 empiezan a resultar más atractivos.

El precio de la gasolina también ha cambiado la relación con el automóvil

precio-gasolina-2026

Durante décadas, tener un coche potente era una cuestión de presupuesto de compra y mantenimiento. Hoy hay que añadir una variable que pesa mucho más: el coste de utilizarlo.

El precio de la gasolina y del diésel puede variar considerablemente en función de los mercados energéticos y de los impuestos, pero el conductor percibe directamente cada visita a la estación de servicio.

Para quien utiliza el coche a diario, el consumo se ha convertido en un factor determinante.

Eso ayuda a explicar el éxito de los híbridos.

En España, los híbridos convencionales fueron la opción con mayor volumen de ventas en 2025, con 484.416 unidades, un 22,68 % más que el año anterior, según ANFAC.

El aficionado puede echar de menos un buen V6, pero el comprador particular hace números.

El aumento de los SUV ha cambiado completamente el mercado

suv-mas-vendido-2025

Otro de los grandes cambios es el espectacular protagonismo de los SUV.

Hace 20 años, un fabricante que quisiera vender millones de coches necesitaba compactos, berlinas, familiares y utilitarios.

Hoy la carrocería SUV domina buena parte de los catálogos.

La razón es sencilla: posición de conducción elevada, sensación de seguridad, espacio interior y una imagen que el público considera atractiva.

Pero existe una consecuencia para los aficionados.

Los SUV suelen ser más grandes y pesados que los turismos equivalentes. También han contribuido a que desaparezcan progresivamente algunos modelos ligeros y asequibles.

El problema no es que exista el SUV.

El problema aparece cuando casi todo el mercado acaba convirtiéndose en SUV.

Para alguien que busca un coche divertido, ligero y relativamente barato, las opciones son cada vez más reducidas.

Las zonas de bajas emisiones también han cambiado las reglas

zona-de-bajas-emisiones

Las zonas de bajas emisiones han introducido otra variable en la relación entre el conductor y su coche.

La Ley de Cambio Climático estableció obligaciones para determinados municipios y el Real Decreto 1052/2022 fijó los requisitos mínimos de las ZBE. Su finalidad oficial es mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones contaminantes.

La normativa no significa que todos los coches de combustión estén prohibidos.

Las restricciones dependen de cada municipio y de la clasificación ambiental del vehículo.

Pero para el propietario de un coche antiguo, la situación sí ha cambiado radicalmente.

Un vehículo que mecánicamente puede seguir funcionando durante muchos años puede tener cada vez más dificultades para acceder a determinados centros urbanos.

Eso genera una sensación comprensible entre los aficionados: el coche no ha dejado de funcionar, pero el lugar donde puedes utilizarlo se está reduciendo.

DGT y Pere Navarro: una relación cada vez más polémica con el conductor

pere-navarro-dgt

La política de seguridad vial de la DGT también forma parte del debate.

Pere Navarro ha defendido históricamente una estrategia basada en reducir la siniestralidad mediante controles, sanciones, campañas y cambios normativos.

Entre las cuestiones que han generado debate están los radares, la velocidad, el teléfono móvil, la reforma del permiso por puntos o las medidas relacionadas con el alcohol.

No todas las críticas tienen el mismo fundamento.

Por ejemplo, la propia DGT cita estudios que relacionan el alcohol con una parte importante de la siniestralidad y ha defendido reducir las tasas permitidas.

YouTube Short

La discusión legítima está en cómo conseguir seguridad vial sin que el conductor perciba cada nueva medida exclusivamente como una prohibición o una sanción.

Ese equilibrio es fundamental.

Los coches chinos han llegado para cambiarlo todo

denza-z9gt

Quizá ningún fenómeno ilustra mejor la transformación actual que la llegada de los fabricantes chinos.

BYD, MG, Geely, Omoda, Jaecoo y otras marcas han conseguido introducirse en Europa con productos que combinan equipamiento, electrificación y precios competitivos.

Los números muestran que ya no hablamos de una amenaza futura.

En 2025 entraron en la Unión Europea 1.105.806 vehículos nuevos procedentes de China, con un valor de 15.100 millones de euros. Los vehículos fabricados en China representaron el 7 % de las ventas de coches de la UE y el 20 % de las matriculaciones de eléctricos.

La industria europea ha reaccionado.

La Unión Europea mantiene aranceles compensatorios sobre los vehículos eléctricos fabricados en China, con tipos adicionales que llegan hasta el 35,3 % para determinados fabricantes.

La batalla ya no consiste únicamente en fabricar mejores coches.

Ahora también se compite en baterías, software, costes de producción, materias primas y velocidad de desarrollo.

YouTube Short

La electrificación está cambiando el coche que conocemos

Aquí aparece probablemente el punto más delicado para el aficionado.

Un motor de combustión transmite sensaciones de una manera muy particular. Hay vibraciones, sonido, cambios de marcha, respuesta del acelerador y una relación mecánica entre conductor y máquina.

Un eléctrico ofrece otra experiencia.

Tiene una respuesta instantánea, un empuje contundente y una capacidad de aceleración extraordinaria. Pero elimina buena parte de la mecánica que muchos aficionados consideran parte esencial del automóvil.

Eso no significa que el coche eléctrico sea peor.

Significa que es diferente.

Y los datos muestran que está ganando terreno. En 2025, los eléctricos puros alcanzaron el 17,4 % del mercado europeo. En el primer semestre de 2026 subieron hasta el 20,7 %.

En España, los turismos electrificados —eléctricos e híbridos enchufables— crecieron un 94,6 % en 2025.

La transformación ya está en marcha.

¿Está muriendo el automóvil que nos gusta?

Aquí está la pregunta realmente interesante.

Probablemente no.

El automóvil se está transformando porque también lo están haciendo las necesidades del mercado, las normas y la tecnología.

Lo que sí puede desaparecer es el coche deportivo sencillo y relativamente accesible que muchos aficionados pudieron comprar hace 20 o 30 años.

Un compacto de 1.200 kg, motor atmosférico, cambio manual y pocos asistentes electrónicos es hoy mucho más difícil de encontrar.

Por eso los clásicos están ganando protagonismo.

Un BMW E36, un Honda Civic Type R de primeras generaciones, un Renault Clio Williams o un Mazda MX-5 ya no son simplemente coches viejos. Para muchos aficionados representan una forma de conducir que el mercado nuevo ofrece cada vez menos.

El verdadero peligro es perder la diversidad

El futuro ideal no debería consistir en que todos los coches sean iguales.

El automóvil ha sido una de las industrias que más diversidad ha generado: utilitarios, deportivos, berlinas, familiares, todoterrenos, descapotables, monovolúmenes...

Si el mercado termina dominado por grandes SUV eléctricos prácticamente idénticos entre sí, habremos perdido una parte importante de esa riqueza.

La electrificación no tiene por qué provocar ese resultado.

Los fabricantes todavía tienen margen para crear coches ligeros, divertidos y diferentes.

La opinión de Autoverso

La caída del automóvil no es exactamente la caída de las ventas. Los datos europeos y españoles demuestran que el mercado sigue teniendo actividad e incluso ha crecido en determinados periodos. Lo que está desapareciendo es una determinada manera de fabricar, comprar y disfrutar de un coche.

La inflación ha elevado los precios, las zonas de bajas emisiones han cambiado el acceso a las ciudades, los SUV han conquistado el mercado, la electrificación está sustituyendo progresivamente a los motores tradicionales y los fabricantes chinos han introducido una presión competitiva que Europa no puede ignorar.

Para quien ama los coches, el futuro puede parecer menos emocionante que el pasado.

Pero todavía queda margen para hacerlo bien.

El reto será conseguir que el automóvil del futuro sea más limpio y seguro sin convertirlo en un simple electrodoméstico con ruedas. Porque mientras haya personas que disfruten de conducir, habrá espacio para la pasión por el automóvil.

Compartir

Siguientes lecturas

Más artículos

Contenido relacionado para seguir explorando.